a la escisión.
Quiero volver a mí
y reconocerme.
(Azucena, afortunada, ha encontrado en estos días de canícula, una ribera fresca junto a la que dormir tranquila. Tal vez nunca despierte, su tiempo se ha acabado. Los personajes no mueren, sólo se consume su savia y dejan de estar vivos. Quien esto escribe ahora es de verdad - o al menos eso cree - tanto como para agradecer profundamente su interés a los lectores que han seguido a Azucena hasta ahora. Espero que no se sientan engañados. Si lo que hasta aquí han visto les ha gustado, les invito a leer a Susana, su álter ego. La materia prima es la misma, pero esta vez en carne mortal)
Una vez más te he compartido en FB y TW. Lo cortés no quita lo valiente. Pero no es óbice para que sí, me sienta engañada. Tu siempre has sabido quines somos tus seguidores y yo, al menos, no tenía idea. Y hemos compartido vaios blogs...
ResponderEliminarDe todos modos, afirmo, eres muy buena poeta, aquí o allí. Un beso
Azucena es Susana y Susana es Azucena. Fuimos un tiempo por separado, pero ahora volvemos a ser una. Me alegro mucho de que te gusten los poemas. Otro beso para ti, y mil perdones por la mentirijilla.
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